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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Te he extrañado...

Hoy luego de hablar contigo, me di cuenta cuánto te he extrañado…
Y al decir esto, miento.
He extrañado algo que no se si eres
He extrañado algo que no se si serás
He extrañado ese recuerdo que conservo de ti, que he construido para ti
Un recuerdo de momentos que nunca existieron
Un recuerdo de presencias que jamás estuvieron
Pero sí, te he extrañado!
Te he extrañado sombra grisácea
Te he extrañado con tus manías que tanto me gustan
Te he extrañado en aquellas palabras que dijiste, en las que no dijiste, en las que quise escuchar
Te he extrañado en esos días donde tu letra no llegaba
Te he extrañado en las sonrisas que jamás contemplé
Hace un par de horas que hablamos luego de mas de un año sin contacto…
Y ya te extraño.
Extraño lo adictiva que me vuelvo a ti.
¿Dónde estás?
Vuelve aquí con tus palabras
Vuelve aquí con tus ideas
Vuelve aquí, como te pensé, como te soñé, como te inventé.
09/12/09

2 comentarios:

Vértigo dijo...

Son complicados esos sentimientos, cuando convertimos a alguien en algo que no es en nuestra cabeza, y aun así lo echamos de menos.

Bárbara... dijo...

Si, es verdad... pero creo que en algún punto es imposible evitar hacerlo...
Es una sensación similiar a la de enamorarse, esos momentos en donde uno inviste al otro de una serie de cualidades y características que [b]no sabe[/b] si son reales, lo envuelve con un rostro tal, una sonrisa así... y en verdad eso, al menos, es un velo...
De ese velo hablo...
En el amor, creo, lo importante es que cuando el otro arroja esas vestiduras al suelo, uno pueda encontrar en ese ser, algo de lo que construyó para el... y no volverse dos extraños.
Pero no es algo exclusivo del amor. En algunas ocasiones, como la que cuento, uno sólo accede en el encuentro con un otro, a ese velo... y a veces sólo eso puede extrañarse, porque sólo eso es lo que se tuvo...
Lo cual no deja de ser complicado, coincido!