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viernes, 20 de julio de 2007

Muerte

Fueron... ¿cuántos días de agonía?, ¿cuántos días de esperanza?, ¿se cuenta en días?... o sería mejor contarlo en lágrimas, en suspiros, en abrazos de amigos, en llamadas telefónicas, en rezos, en plegarias... ¿en que se cuenta el tránsito que recorre todo ser humano desde el último aliento hasta el dormir invencible que no acaba mas?. Tu vida como todos la conocimos, culminó en un segundo... tu cuerpecito tan dañado interiormente, pero externamente perfecto, fue trasladado desde aquel asfalto hasta una mullida cama, para ser contemplado, mirado, velado antes de la partida definitiva. Nadie quiso ver que era un velorio anticipado, que era el tiempo que nos daban para despedirnos, el tiempo del adiós, de las últimas caricias, los últimos tactos, las últimas miradas... el fin, lo último de lo más último, la muerte, la despedida eterna. No pudimos o no quisimos aprovechar esos últimos instantes, y aferrándonos a la vida, te esperamos, no vimos la verdad, quisimos creer, quisimos confiar.
Pero te fuiste, te moriste, desapareciste... es eso, desapareciste... Es como si uno dibujara una hilera de personas...1, 2, 3, 4, 5... y de repente tomara una goma, y borrara una, borrara por ejemplo la segunda, ¿qué quedaría?, esto: 1, ,3 ,4 ,5... Un espacio vacío, algo que marca que falta allí una persona, una ausencia que revela que alguna vez hubo algo, pero que ya no está, una ausencia que remite a una presencia que ya no está, una ausencia que recuerda lo que fue, lo que ya no es, lo que hubo ahí. El hueco que deja un árbol en la tierra al ser removido de ella de raíz, esa tierra movida, interna, descarnada, que recuerda lo que estuvo, lo que hubo. Una ausencia, que de ausencia tiene bien poco, que constantemente recuerda, que remite a otra cosa, que señala, que presentifica algo, alguien... Una mirada que ya no está, una voz que no volverá jamás a oírse, un roce que no sentirá nunca más... Eso es lo que queda cuando una persona muere.
31/08/06

2 comentarios:

Marianela dijo...

Recién me anoticio de este talento tuyo... Y mientras leía este escrito y el anterior, que guardan relación, se me hizo un nudo en la garganta. Por eso lo llamo talento. Y no sé por qué el nudo: será tal vez una extraña familiaridad con lo que leo, en torno a una muerte que me resulta familiar, y que con sorpresa, alguna sensación me hace presencia...
Es obvio: No tengo tu talento para escribir!!! Pero me alegro que vos tengas el tuyo!!! Para decir lo que tengas que decir, y para escribir lo que quieras escribir!!!

Bárbara Barrientos dijo...

Me alegra mucho tu visita a mis derivas, que sinceramente no son talentosas, son simplemente eso, derivas... letras...
A veces como en este caso, uno tiene la necesidad de decir, de nombrar algo, o aunque sea de bordearlo... y otras veces simplemente hay que dejarse llevar, de eso se trata todo esto.
Gracias por tu comentario.